Beauty and the Beast: un dudoso homenaje

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Un film fiel a la historia de amor original pero con una inesperada dosis de profundidad

La película animada La Bella y la Bestia (1991) se convirtió en un clásico instantáneo: cautivó a toda una generación de nuevos fanáticos de la factoría Disney y, además, logró trasponer los límites invisibles de la industria y convertirse en la primera película de dibujos animados nominada al Oscar como mejor film. Un logro que transformó la propuesta en un triunfo de la imaginación y también, de la forma de contar una historia. De manera que el remake con el mismo nombre protagonizado por Emma Watson se enfrenta no sólo a las altísimas expectativas de la legión de fanáticos del film, sino también a esa especialísima estética y trasfondo de una propuesta original que en su momento resultó una bocanada de aire fresco para el Universo Disney. Un complicado trayecto que la película asume con dignidad pero no siempre con acierto.

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Por supuesto, se trata de una apuesta segura desde el origen: hace veintitrés años, la versión teatral del clásico cuentos de hadas obtuvo un resonante triunfo en Broadway que le valió no sólo las mejores críticas sino que además demostró que la historia tenía aún mucho que ofrecer. La misma esencia  — la noción de llevar a una nueva dimensión los personajes más queridos y otorgarles una desconocida profundidad —  es la que anima la película del 2017. Se trata de una versión de extraordinaria belleza visual, que respeta la original tanto como para que por momentos el parecido resulte desconcertante. Y quizás, ese sea el mayor fallo de la producción: la película utiliza la nostalgia con tanta premeditación e insistencia que el guión tiene verdaderos problemas para encontrar su propio tono e identidad. Entre las fastuosas escenas, los deliciosos bailes y los interminables guiños al material original, La Bella y la Bestia de Bill Condon es incapaz de sostenerse por sí sola.

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Claro está que Disney ha recorrido un largo trecho en el trayecto de crear versiones de carne y hueso para sus preciados tesoros animados: La Cenicienta (2015) de Kenneth Branagh fue todo un éxito de taquilla y de crítica que demostró lo rentable que podía ser toda una serie de reinvenciones de los clásicos originales. No obstante, La Bella y la Bestia carece de la frescura de la película de Branagh y peca de complaciente con la historia en la que está basada, lo que crea una disyuntiva sobre el acento y el norte de la propuesta. ¿Se trata de una mera transición del dibujo animado al live action sin ningún elemento original o de una prueba de fuego para los futuros proyectos que esperan llegar a la pantalla grande bajo la misma fórmula? Sea cual sea la respuesta, La Bella y la Bestia de Condon analiza desde su impecable mundo visual y escenas casi calcadas del original, la capacidad de las historias de la marca para seducir y complacer. Y lo logra, con una ingenuidad que sostiene sus momentos más flojos y predecibles. A pesar de sus traspiés, el film logra remontar la cuesta y brillar con una sobria dignidad.

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Disney lo sabe: en un buen cuento de hadas sus personajes son importantes, pero sobre todo lo es su poder para recrear un universo complejo alrededor de ellos. Desde Blancanieves y los Siete Enanitos (1937) hasta Moana (2017), cada película Disney tiene una profunda personalidad y también una atención al detalle que construye un mundo específico y reconocible. La Bella y la Bestia no es la excepción. Aunque a diferencia de su predecesora, el diseño de producción parece mucho más interesado en transmitir un genérico aire gótico antes que brindar personalidad a los muy elaborados escenarios digitales. Se echa de menos cierta frescura y originalidad, en beneficio de un enorme espectáculo que termina careciendo de personalidad propia.

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Con todo, la película tiene una inesperada profundidad que es quizás, su punto más alto y refinado: La Bella (Emma Watson) rebosa dulzura y elegancia, mientras que la Bestia (Dan Stevens) es una criatura temible y melancólica que el guión transforma en todo un símbolo del desarraigo. El romance entre ambos es creíble, pero sobre todo profundamente emocional. A diferencia de la versión animada, el guión analiza la relación más allá del sacrificio y logra crear una verdadera conexión entre los personajes. Porque más allá de cualquier consideración, La Bella y la Bestia es una historia de amor y su versión cinematográfica acierta en recordarlo. Un regalo que, sin duda, sus fanáticos y quienes recién comenzarán a serlo gracias al film, agradecerán.

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Ficha técnica:

Título original: Beauty and the Beast
Año: 2017
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos
Director: Bill Condon
Guion: Stephen Chbosky (Novela: Jeanne-Marie Leprince de Beaumont)
Música: Alan Menken
Fotografía: Tobias A. Schliessler
Reparto: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Emma Thompson, Ewan McGregor, Ian McKellen, Kevin Kline, Josh Gad, Audra McDonald, Gugu Mbatha-Raw, Stanley Tucci, Hattie Morahan, Adrian Schiller, Chris Andrew Mellon
Productora: Walt Disney Pictures / Mandeville Films
Género: Fantástico. Romance | Cuentos. Remake

 

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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