Black Panther: identidad, herencia y poder

Foto: marvel.com

Black Panther es toda una sorpresa cuando las películas de la casa productora ya no eran otra cosa que un desfile de clichés sin mayor relevancia

La primera publicación del cómic Black Panther (en el número Nº52 de The Fantastic Four del año 1966) coincidió con uno de los momentos álgidos de lucha de los derechos civiles estadounidenses. La tensión racial estaba en su momento más alto y en octubre de ese mismo año, Huey Newton y Bobby Seale fundaron en California el movimiento radical Black Panthers (Panteras Negras), una coincidencia histórica que no tuvo relación entre sí  — o en eso insistieron Stan Lee y Jack Kirby —  pero que dotó al personaje de un extraño peso histórico. Por eso, resultó tan significativo que T’Challa no sólo fuera el primer superhéroe de raza negra de la editorial, sino también algo más que una metáfora de poder: T’Challa es el protector de Wakanda — la misteriosa nación ultra tecnificada ubicada en África — y además, un Rey con la poderosa misión de perpetuar su cultura. Toda una vuelta de tuerca al héroe tradicional de las tiras cómicas que asombró por su consistencia e inteligente línea argumental.

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Black Panther (2018) llega a la pantalla grande luego de un exitoso debut en la película Capitán América: Civil War (Joe Russo, Anthony Russo , 2016) y de convertirse, a medida que los detalles de su producción y guión comenzaron a salir a la luz, en ícono de complejo peso cultural en medio de una etapa histórica en la que EEUU se enfrenta a un resurgimiento del racismo y el ultraderechismo político. El director Ryan Coogler no sólo tomó la identidad extraordinaria del T’Challa original para crear algo totalmente nuevo, sino que además, añadió una poderosa visión sobre la identidad étnica y el poder de las creencias morales y éticas al argumento. Todo bajo una lujosa puesta en escena y también, una meditada visión sobre el continente africano. El resultado es quizás la película más política de Marvel pero también, la más cercana a resultar una reflexión acertada sobre la visión contemporánea del hecho racial y la reflexión de la individualidad a través de ideas más o menos complejas sobre la herencia cultural. Se trata de una celebración a la identidad afroamericana en Norteamérica y además, un comentario político perfectamente sincronizado con la Era de Trump. Con su imagen romántica sobre África, crea una construcción de leyenda para un continente usualmente maltratado por la imaginería hollywoodense. Pero más allá de eso, Black Panther es una visión del continente africano más allá de la colonización, del temor o de la violencia subyacente. Lo que hace la versión de Coogler una revisión insólita y asombrosa sobre la identidad afroamericana en el cine comercial.

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Wakanda, el país ficticio que T’Challa gobierna luego de la muerte de su padre, no ha sido colonizado, por lo que el príncipe (interpretado por un regio y sólido Chadwick Boseman) es un símbolo religioso y un líder político, cuyo poder proviene de su prodigiosa inteligencia, la tecnología superior de su pueblo y además, una visión gallarda y justa sobre el futuro. Con su aspecto retrofuturista, Wakanda representa a África más allá de las recreaciones costumbristas de la pantalla grande. De hecho, como escenario central de toda la trama, Wakanda brilla por su esplendor misterioso, oculta a los ojos del mundo y crea toda una percepción novedosa sobre lo que la identidad — como expresión de la sociedad y la cultura —  puede ser. Wakanda, con todo su aire extraordinario y brillante, es en realidad una versión de la realidad que brinda a la historia toda una nueva dimensión de argumento y revisión simbólica.

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Por supuesto, se trata de un logro conceptual considerable: Black Panther es la primera gran película de superhéroes con un reparto completamente afrodescendiente. Una película que, además, analiza su propia perspectiva del mundo: en Black Panther no hay discusiones sobre lo racial y mucho menos, debates sobre el colonialismo o la versión del hombre blanco sobre África. La historia se debate entre conflictos internos sobre el legado que este mítico lugar debe comprender, aspirar y elaborar como parte de su futuro. Pero también es un gran entretenimiento duramente puro: con su argumento sólido e inteligente  — a mitad de camino entre una buena historia de espías y la clásica historia de superhéroes —  Marvel finalmente encuentra una película lo suficientemente valiente como para ser también simbólica y significativa.

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Ficha técnica:

Título original: Black Panther
Año: 2018
Duración: 134 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ryan Coogler
Guion: Joe Robert Cole, Ryan Coogler (Cómic: Jack Kirby, Stan Lee)
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Rachel Morrison
Reparto: Chadwick Boseman,  Lupita Nyong’o,  Michael B. Jordan,  Andy Serkis, Angela Bassett,  Forest Whitaker,  Danai Gurira,  Winston Duke,  Daniel Kaluuya, Florence Kasumba,  Letitia Wright,  Stan Lee,  Sterling K. Brown,  Martin Freeman, Phylicia Rashad,  Sydelle Noel,  John Kani
Productora: Marvel Studios / Walt Disney Pictures
Género: Acción. Fantástico. Aventuras | Superhéroes. Cómic. Marvel Comics. 3-D

 

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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