Daniel Reynolds: “La cerámica es nuestro vínculo con el pasado”

Daniel Reynolds. Foto: José Alfredo Rangel
Daniel Reynolds. Foto: José Alfredo Rangel

A pesar de la distancia temporal y física, la calidez del trópico, sus colores y sus texturas no lo abandonan; Daniel Reynolds reconoce sus orígenes e interviene el Profile de esta semana para hablarnos de su proceso creativo como virtuoso de un arte milenario que se nutre del fuego

Imaginemos una situación inicial: el principio. El hombre recién explora el mundo sin arraigos, sin límites, pero asediado por las necesidades. Vivir supone un reflejo; actuar por instinto para permanecer en el espacio que aún desconoce. No lleva nada consigo, solo el peso de sus pasos y, con ellos, el polvo que los sigue. Pudo haber sido así para siempre, pero el instinto ya coexistía con el ingenio y este último pretendía ganar su lugar como guía. Así, la vulnerabilidad comienza a desaparecer de la escena y se instaura el imperio de la razón. Los cuatro elementos que lo rodean asisten a esta ceremonia épica: de la tierra antes pisada y del agua que calmaba su sed, el hombre crea los objetos que lo liberan de la orfandad, los seca con el aire que respira y los sella con el fuego abrasador.

Daniel Reynolds. Foto: dulwichfestival.co.uk
Daniel Reynolds. Foto: dulwichfestival.co.uk

Este pequeño génesis, sin duda, deriva en una idea contradictoria: ¿cómo era posible que un elemento tan destructor como el fuego fuera vital en un acto creativo? Quizás el hombre no podía responder aún a esa pregunta. Lo cierto es que, sin saberlo, había sido el artífice de una de las manifestaciones artísticas más prósperas de nuestra historia: Fue la manufactura más temprana conocida por el hombre. Veo la cerámica como un vínculo con lo antiguo, con lo primordial. Para mí, siempre ha sido importante sentir la conexión física con el material en uso. La cerámica lo permite. Es una línea directa con nuestros ancestros primitivos – agrega Daniel Reynolds a nuestra pequeña historia, completando así el relato cosmogónico de los hechos que justifican su rito. En su templo, él es un sacerdote descendiente de aquel primer humano. Sabe su historia, la vive a diario una y otra vez porque, en su oficio, la creación es un ciclo interminable.

Foto: Daniel Reynolds
Foto: Daniel Reynolds
Foto: Daniel Reynolds
Foto: Daniel Reynolds

Poseído por la memoria del tacto, Daniel Reynolds anticipa el toque antes que la mirada. Sus ojos apenas asisten al acto creativo como testigos de su legado. Son sus manos, realmente, quienes poseen la sabiduría, quienes establecen el nexo inmediato con aquel antepasado del que hablábamos. Son ellas quienes moldean su universo y le dan forma. Pero no siempre fue así. El experto ceramista atribuye su pasión a su niñez: Mi papá pintaba en el tiempo libre que le dejaba su trabajo como productor de televisión en Caracas. Tanto él como mi mamá siempre me incentivaron mandando a enmarcar mis garabatos de niño y colocándolos en las paredes del salón (no en la cocina), junto a las obras que ellos tenían allí. Eso, claro, fue un buen comienzo. Celebrando su ingenuidad habían encendido el fuego. Pronto, sus representaciones del mundo abandonarían la llanura del papel para escalar escarpadas pendientes en tres dimensiones. Mientras, el fuego cobraba fuerza: El material que escogí fue la cerámica. Mi educación artística en Londres estuvo enmarcada en el área de la escultura abstracta, con algunas miradas al diseño de muebles. Sin embargo, a pesar de mudarnos en familia cuando yo tenía apenas 9 años, la estética de la Caracas de los sesenta se había impregnado en mí. Su culto por lo geométrico, por el modernismo, por lo abstracto. Mi origen está siempre conmigo. Se nace una sola vez y yo tuve la fortuna de haber nacido en un país extraordinario como Venezuela en una época sumamente interesante y creativa.… Todo esto, combinado con recuerdos del esplendor de la vegetación tropical, formó en mí una tendencia muy particular entre mis colegas ingleses. Pienso que los seres humanos –como el papel fotográfico– absorbemos luz dondequiera que estemos.

“Pienso que los seres humanos –como el papel fotográfico– absorbemos luz dondequiera que estemos.”Daniel Reynolds

Foto: Daniel Reynolds
Foto: Daniel Reynolds
Foto: Daniel Reynolds
Foto: Daniel Reynolds

Y la luz también evoluciona. Los primeros destellos que guiaron al hombre primitivo en la penumbra del caos inicial cegaron a Daniel Reynolds. La sensibilidad, intensificada, le fue concedida como un don por aquellas fuerzas deificadas a quien su ancestro temía. De ese modo, los objetos antes creados adquirieron nuevas formas, cada vez más estilizadas, pero no abandonaron el barro de su origen. Acto seguido, el reconocimiento, el fuego arde como nunca: Haber sido escogido para participar en la exposición itinerante ‘New Territories: Laboratories for Design, Craft and Art in Latin America’ en el Museo de Arte y Diseño de Nueva York fue algo inesperado y estupendo. Mi aporte en esta excelente e importante muestra, hay que decirlo, es modesto. Con las piezas incluidas he querido señalar lo interesante que  puede ser reinterpretar piezas, digamos, desechables, (como son en este caso un cartón de leche o platos de papel para picnic), utilizando un material como la porcelana. Fue mi intención devolverle a estas piezas, íconos del diseño industrial moderno, cierto reconocimiento elevándolas a ser mejor consideradas por medio de este material, visto tradicionalmente como de extraordinario valor en las cortes chinas desde la Dinastía Han (25 – 220 AD)  y mucho después en las cortes europeas del siglo XVIII.

Foto: Daniel Reynolds

Foto: Daniel Reynolds

El mundo ha dejado de ser un lugar desconocido. Conforme el fuego arde, se iluminan nuevos caminos para el hombre, cada uno de sus pasos es una conquista: Hemos viajado de Nueva York al Albuquerque Museum en enero de este año, y en junio llegamos a Puebla en México. Fue una dicha haber podido asistir a las dos inauguraciones. Desde la bienvenida hasta las conversaciones con los visitantes, experimenté un gran placer. La ciudad de Puebla cuenta con uno de los más extraordinarios museos que he conocido, el Museo Amparo, el cual refugia la muestra. Su director, Ramiro Martínez, es de un talento y una calidez humana raramente vistos. Apenas regresé este mes de Puebla y he quedado marcado por la belleza de esa ciudad, por los tesoros arqueológicos del entorno y por la amabilidad y gentileza de sus habitantes. Haré lo posible por volver a México con nuevos proyectos. Le debo las gracias a Jorge Rivas y a Tahía Rivero por señalarle mi trabajo a Lowery Stoke Sims, la curadora de la exposición y para aquel entonces, directora del MAD de Nueva York. Ha sido un evento crucial en mi carrera. Claro que de este modo se une a otros sucesos importantes para mí, como lo son mis colaboraciones con arquitectos y diseñadores para, por ejemplo, crear esculturas móviles en nuevos espacios específicos.

Foto: Daniel Reynolds
Foto: Daniel Reynolds

“Para mí el éxito consiste en poder trabajar en las cosas que me dan satisfacción y felicidad.”Daniel Reynolds

Ya no es el hombre solo que recorre el mundo cargando con el peso único de sus pasos. Es el hombre que ha encontrados otros como él. Juntos, rodean la gran hoguera de sus dones. El fuego hace que sus almas fluyan juntas hasta quedar selladas en sus creaciones. Daniel Reynolds habla de los encuentros: Roberta De Caro (Roby), es una diseñadora/artesana que trabaja el vidrio y sus pigmentos con rara delicadeza y destreza. Interpreta mis dibujos para crear piezas maravillosas que representan el 10%, aproximadamente, de los elementos en mis esculturas móviles. En las últimas que hemos hecho, (para Móviles con Tapara I, II y III), contamos con formas geométricas, pero orgánicas, utilizando pigmentos delicados aplicados a mano. El resultado le da luminosidad y ligereza a estas esculturas, complementando el uso de formas geométricas en porcelana, gres, y en estas últimas tres, lajas de tapara perforada.

Foto: Daniel Reynolds
Foto: Daniel Reynolds

Ahora la intensa llama es eterna. Su reflejo persigue resquicios, se adentra en cualquier grieta, se alimenta de las sombras. Daniel Reynolds sabe que ese mismo fuego vivirá en su obra. El relato seguirá construyéndose conforme su don –único custodio de secretos milenarios– mantenga vivo el mito: Mis expectativas siempre han sido conocer más y tener la posibilidad de crecer como artista plástico y como persona. Agradezco las oportunidades que siguen apareciendo en mi camino. Mi gran amigo y colega, el artista y curador Alberto Asprino, me recuerda con frecuencia que la vida es un regalo. Mantener esta verdad presente me ha ayudado a ver lo bueno en las cosas y vivir con gusto, bondad y agradecimiento. Para mí el éxito consiste en poder trabajar en las cosas que me dan satisfacción y felicidad. En mi caso, es el abstraccionismo. Poder crear formas nuevas cuyo reconocimiento y goce se refleje en los otros.

Daniel Reynolds Studio. Foto: Foto: Daniel Reynolds
Daniel Reynolds Studio. Foto: Foto: Daniel Reynolds

web danielreynoldsstudio.com

facebook Daniel Reynolds

instagram @danielreynoldsstudio

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José Vicente Henríquez

José Vicente Henríquez

Editorial Assistant

Lector. Apasionado por el teatro y su compleja estructura. Seguidor de personajes antagonistas. Siempre busco romper la cuarta pared para mirar más allá.

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