Death Note: una blanda visión sobre el temor

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Una mirada superficial a una dura visión sobre el temor que subyace entre la vida y la muerte

Ilustrado por Takeshi Obata, el manga Death Note, de Tsugumi Ōba, fue publicado por primera vez en 2003 y de inmediato, se convirtió en un fenómeno de culto. La complejidad de su historia y sobre todo, su perverso análisis sobre la culpa, el desasosiego existencial de la soledad e incluso, la incertidumbre filosófica de la muerte dotan a la obra de una rara dimensión múltiple de complejidad sorprendente. De inmediato, se transformó en una popular serie de anime y finalmente, en una película live action japonesa dirigida por Shusuke Kaneko que intentó englobar el complejo universo del material original, lográndolo sólo a medias. De manera, que la adaptación norteamericana a cargo de la cadena Netflix y bajo la dirección de Adam Wingard  — conocido por V/H/S (2012), You are the Next (2013) y The Blair Witch (2016) —  tenía la responsabilidad no sólo adaptar un exitoso producto argumental sino superar la reinvención previa de la historia, conocida por su respeto al material de origen. Sin embargo, el film falla en ambas cosas al ser incapaz de superar el principal escollo al que se enfrentaba: crear un producto con toda la complejidad del original y además, brindar cierta independencia creativa. El resultado es una mezcla blanda y sin demasiada coherencia que intenta sostenerse sobre una atractiva propuesta visual.

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Con inesperada torpeza, el guión de Charley Parlapanides y Vlas Parlapanides opta por no incorporar los elementos más complejos de la serie y se limita a reproducir sin demasiado acierto, el hilo argumental principal. La floja presentación de los personajes y sus motivaciones, convierten sus dilemas éticos en improbables cuestionamientos sin mayor resolución. A pesar de los esfuerzos del guión por avanzar con cierta coherencia, la trama pierde fuerza y coherencia en beneficio de los elementos sobrenaturales que explota sin demasiado acierto. Por supuesto, se trataba de una tarea incómoda de origen: resumir de manera coherente y atractiva los hilos argumentales de cualquier serie de manga en una única historia coherente suele ser una tarea compleja, incluso en propuestas menos sólidas que la de Tsugumi Ōba. Además, se trata de una historia directamente relacionada con ciertos aspectos éticos y morales del folklore japonés, por lo que la adaptación norteamericana creó una visión sobre la moral basada en la comprensión occidental sobre el miedo y la culpa. La combinación de ambas cosas, provoca que la historia carezca de solidez y por momentos, parezca más sermoneadora que cínica.

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Quizás por ese motivo, la película parece carecer de identidad propia. A diferencia del material original, el director Adam Wingard parece más interesado en analizar el concepto de la responsabilidad sobre un poder potencialmente peligroso que elucubrar sobre las posibilidades e interpretaciones de la muerte y el miedo. La encarnación  — e interpretación —  del mal ético que gravita sobre la trama como una presencia invisible, carece de la solidez de su homónimo en manga, lo que convierte a la obra de Wingard en una floja percepción moral más que una mirada hacia lo oculto y lo temible.

Ficha técnica:

Título original: Death Note
Año: 2017
Duración: 101 min.
País: Estados Unidos
Director: Adam Wingard
Guion: Charley Parlapanides, Vlas Parlapanides, Jeremy Slater (Personajes: Tsugumi Ohba, Takeshi Obata)
Música: Atticus Ross, Leopold Ross
Fotografía: David Tattersall
Reparto: Nat Wolff,  Willem Dafoe,  Margaret Qualley,  Shea Whigham,  Keith Stanfield, Michael Shamus Wiles,  Matthew Kevin Anderson,  Jessica McLeod,  Paul Nakauchi, Chris Britton,  David S. Jung,  Artin John,  Tony Ali,  Ash Lee,  Anup Sehdev
Productora: Netflix / Lin Pictures / Vertigo Entertainment / Viz Productions
Género: Terror. Thriller. Intriga. Fantástico | Sobrenatural. Policíaco. Asesinos en serie. Manga

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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