Habano: el placer efímero de Cuba

Lifestyle: habanos Montecristo
Montecristo es una de las mejores firmas de habano. Foto: cigarcutterexpert.com

Bocanadas de reflexión, deleite aromático y estilo de vida, tres frases que distinguen la degustación de un habano, un placer que suma cada vez a más consumidores en todas las latitudes

El crecimiento de la industria tabacalera cubana se consolida cada año con altas cifras provenientes de la exportación de sus codiciados habanos en Latinoamérica y el resto del mundo, especialmente Europa, donde el mercado posee un nicho importante y continúa ganando adeptos, personas que quieren adentrarse en este lifestyle que avanza de la mano con el lujo, el placer y la distinción.

¿Puro o habano?

Antes de convertirse en un fumador amateur y aproximarse al placentero nicho del tabaco premium, hay que conocer una diferencia indispensable: puro y habano, ¿son sinónimos? La respuesta es no.

El habano es el nombre con el que se conoce a los cigarros premium procedentes de Cuba. Esta denominación de origen no solo comprende a las vitolas elaboradas por las grandes marcas que funcionan en la isla caribeña, también apunta a aquellos productos que han sido confeccionados con materia prima cubana.

Leer también  Nathalia Canamary: joyería cotidiana

Decir “habano” es, pues, referirse indefectiblemente a un producto que está respaldado por una tradición tabacalera que se distingue del resto del mercado en calidad, linaje y fama internacional. “Puro” es el término “genérico” con el que el conocedor se refiere a cualquier otro tipo de cigarro premium, cuya procedencia no está asociada en lo absoluto con la industria cubana.

¿Cómo se compone?

Cada calada que damos a un habano es un viaje sensorial. Las vitolas largas se caracterizan porque cada uno de sus tercios varía sorprendentemente en sabor, aroma y textura, ¿pero cómo es posible que nuestros sentidos experimenten esta transformación ante un atado de hojas?

Lifestyle: habanos
La tripa del habano se compone de tres tipos de hoja. Foto: sehatgyan.com

El secreto de un buen habano está en su composición. Los experimentados torcedores cubanos emplean cinco hojas para confeccionar cada uno de estos cigarros premium, reservando tres de ellas para la tripa. La procedencia de este material, la selección de las cosechas y su tratamiento posterior, son las que dan al habano su personalidad.

Leer también  El Ingenieur de IWC en Passione Caracciola

La tripa se envuelve en el capote, hojas que se seleccionan de la zona central de la planta y que se recubren finalmente con la capa, la fibra vegetal más húmeda, suave y delicada de todo el conjunto.

Hay que saber apreciar las características de la capa para anticiparnos a la experiencia que nos depara la degustación: esta hoja es bien veteada, de un color y textura uniforme y si su tonalidad es clara, es probable que nos espere un habano suave, mientras que la coloración más oscura apunta a un producto más fuerte.

Al momento de fumar…

El habano es un producto de refinada calidad, cuyo sabor, aroma y experiencia de degustación es vulnerable a las condiciones en las que se consume. Desde el proceso de encender el cigarro, hasta el momento en el que el fumador deja al último cuarto consumirse, todo debe hacerse con plena consciencia.

Lifestyle: degusta un habano
Muchos factores interfieren con la degustación del habano. Foto: insidermonkey.com

Sin llevar el habano a los labios, el cigarro debe encenderse con una llama libre de olor y sabor, así que descarte los encendedores corrientes. El extremo del habano se rota sobre la llama, permitiendo que los aceites naturales de la capa se expresen, garantizando una plenitud de sabor desde la primera calada, es entonces cuando de manera suave, profunda y sutil, se inhala, para completar el proceso de combustión.

Leer también  MAM Originals: sencillez sustentable

Cada inhalación debe hacerse despacio, para que todos los sabores impregnen el interior de la boca, donde se conserva la fumarada por algunos segundos, hasta que se deja escapar lentamente a través de la comisura de los labios. Tras una experiencia que puede durar largos minutos (dependerá de la longitud de la vitola), el último cuarto del habano se deja consumir lentamente, hasta que la llama se extinga.

Comentarios

Comentarios

Ángela León Cervera

Ángela León Cervera

Contributor

Estética e imagen. Creo en el poder de la palabra como simiente del viaje hacia el conocimiento. Observo, leo, exteriorizo y aprendo.

No Comments Yet

Comments are closed

 

Un gabinete de curiosidades hecho en Latinoamérica con carácter global.

FOLLOW US ON