El enigmático resplandor de JAR

Aretes hechos en titanio negro y perlas de vidrio venecianas con motas de oro de 18 quilates. Foto: bukowskis.com

Misteriosa como ninguna, la joyería de JAR se ha alimentado del secreto y el hermetismo que la ha caracterizado por más de medio siglo

¿Quién?

Joel Arthur Rosenthal nació en Nueva York en 1943. Su primera formación fue académica, como historiador de arte y filósofo, graduado de la Universidad de Harvard. Hacia el final de los años sesenta se mudó a París, en donde abrió una pequeña tienda de bordados. Se dice que su clientela incluía a diseñadores como Hermès y Valentino, y que fue ahí en donde por primera vez se le pidió diseñar la montura para una piedra. Volvió a Nueva York por un corto período de tiempo y allí trabajó en la tienda Bulgari. Es posible que durante ese tiempo haya aprendido técnicas de joyería, pero no se sabe mucho más, se cree que Rosenthal fue autodidacta. En 1977 volvió a París y poco después abrió su tienda en la Place Vendôme, donde todavía se encuentra. Su trademark es la exclusividad y el misterio, por eso su vitrina no tiene anuncio ni nombre. La mayoría de sus piezas se hacen por encargo y existen pocos catálogos de su obra. Es por esto también que se da a conocer con sus iniciales: JAR.

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El joven Joel Arthur Rosenthal frente a su tienda en Paris. Foto: jewelsdujour.com
Pendientes de titanio raros e inusuales con dorso de oro amarillo de 18 kt de JAR. El nombre comercial y las iniciales del vanguardista diseñador de joyas Joel Arthur Rosenthal han ayudado a anclar algunas de las colecciones de joyas más importantes en las últimas dos décadas. Para conmemorar su exposición en Somerset House en Londres y en el Museo Metropolitano de Nueva York, Joel Arthur Rosenthal diseñó una selección de aretes como obsequio para los clientes que prestaron joyas para la exposición y vendieron un número limitado de pendientes a los clientes de la exposiciones. Estos pendientes ofrecen una pieza divertida, caprichosa y asequible de la icónica colección de JAR. Foto: 1stdibs.com
Foto: 1stdibs.com

¿Qué?

Las piezas más conocidas de JAR son usualmente plantas o animales recubiertos en pequeñas piedras preciosas de colores vibrantes. Una de sus joyas puede llegar a tener hasta más de 10.000 piedras, y parece que en su caso, mientras más pequeñas sean, mejor. Por esto se le ha llamado ‘escultor de piedras’ a este gran maestro del tipo de engastado conodido como pavé. Sin embargo, las piedras no son lo único que caracteriza su obra, también lo hacen la ligereza y el color. Para lograr piezas extremadamente livianas, JAR utiliza metales inusuales en la joyería como el aluminio y el titanio, que además pueden obtener colores extravagantes bajo un proceso de anodización. La delicadeza de sus diseños, y especialmente de su majestuosa habilidad técnica, hace que las joyas sean difíciles de confundir u olvidar.

Pendientes de aluminio esculpido con acabado de color verde azulado mate. Foto: onlineonly.christies.com

¿Cuándo?

Es difícil catalogar a JAR con respecto al tiempo, dado que todavía vive, trabaja e inova. Sin embargo, se puede decir que el artista logró establecer un puente  entre los estilos de la primera mitad del siglo veinte (belle epóque, art nouveau, art déco, usualmente con muchas piedras y brillo) y la joyería contemporánea. A pesar de tu secretismo, pasará a la historia junto a casas como Cartier o artistas como Fabergé. Hoy en día, sus piezas son de las más raras y cotizadas del mundo, son como pequeñas esfinges ya que han supuesto un reto y una inspiración para cualquier artista

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Pendientes de Joel Arthur Rosenthal. Edición limitada, # 16, con bolsa JAR. Distintivos: JAR Paris, 16. Foto: 1stdibs.com
Foto: 1stdibs.com

¿Cómo?

Es posible ver la influencia del trabajo de bordado de JAR en sus piezas de joyería, ya que  al utilizar piedras busca crear un aire de ligereza. Insiste en imitar a la naturaleza utilizando los mejore materiales y resaltando los más vivos colores para lograr figuras simples. Sus zarcillos o broches de titanio o aluminio deben iniciarse fundiendo el metal en la forma deseada, después la pieza se ajusta y pule hasta obtener la superficie más homogénea posible para ser anodizada. El proceso de anodización consiste en sumergir la pieza en un baño ácido mientras está conectada a una corriente eléctrica. Cuando se enciende el sistema y la corriente empieza a fluir, se forma una capa de óxido sobre el metal que es la que le da el color. El voltaje de la corriente determinará el color que se obtenga. Fucsias, azules, verdes, rojos y amarillos son de lo más llamativos, las posibilidades son casi infitinas.

Foto: 1stdibs.com
Foto: pinterest.es

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Manuela Toro

Manuela Toro

Venezolana. Licenciada en Historia del Arte de la Universidad de Nueva York. Ha trabajado como pasante para varias instituciones en Estados Unidos y Suramérica, incluyendo el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y Articruz. Actualmente esta cursando una maestría en restauración de arte con especialización en metales en la Universidad de Amsterdam. Manuela también es profesora de yoga y comparte su pasión por esta disciplina en su blog personal de Instagram, @toroluna.yoga

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