Versace: la sutil delicia de lo perverso

Gianni Versace by David Less/The LIFE Image Collection vía vanityfair.com

A 20 años de la muerte del ícono, su leyenda continúa viva, palpitante, envuelta en un halo de misterio e intrigas que nos seducen cada vez más

“¿Sabes, Giorgio?, tú vistes a mujeres elegantes. Yo, a furcias”.
Gianni Versace a Giorgio Armani, verano del 1995.

El 15 de julio de 1997, Gianni Versace salió de su mansión en Miami para tomar un café y comprar el periódico. Era un día cualquiera de un verano especialmente caluroso, y el modisto se tomó su tiempo para disfrutar del aire matutino cargado de olores jugosos y del bullicio de la ciudad que tanto le agradaba. A pesar de su fama, Versace era un hombre amable y sencillo que disfrutaba de sus pequeñas rutinas. O al menos eso contarían después quienes lo conocieron para explicar los detalles de la última mañana de su vida.

Gianni Versace en la infancia. Foto: alux.com vía vogue.co.uk

Versace desayunó en uno de sus locales favoritos, recorrió a pie la calle para comprar el periódico y cuando volvía a su casa  — una enorme mansión con aire renacentista en una exclusiva zona de Miami —  un hombre desconocido le disparó a quemarropa. Versace murió al instante. Se trató de un acto de violencia tan brutal y fulminante que los aterrorizados transeúntes sólo atinaron a contar que un hombre joven, de cabello oscuro, había atacado al diseñador. Le vieron huir y desaparecer en la multitud, mientras Versace se desangraba en la calle. Unas horas después, la policía confirmaría que se trataba de Andrew Cunanan, un trabajador sexual de 27 años con varios asesinatos a cuestas y un largo historial de violencia. Una era de la cultura pop acababa de terminar. Con Gianni Versace moría no sólo una forma de comprender el mundo del espectáculo y la moda, sino una percepción optimista y radiante sobre la belleza que aún, veinte años después, le sobrevive.

Los hermanos Versace. De izquierda a derecha: Santo, Donatella y Gianni. Foto: cotilleando.com
Gianni Versace & Antonio D’Amico. Foto: versaceforever.com

Sin duda, se trata de una historia violenta, dramática y, sobre todo, inquietante que tiene los ingredientes necesarios para cautivar nuestra imaginación. Y mucho más, la del laureado director Ryan Murphy: la mente detrás de varios de los proyectos más exitosos de la televisión contemporánea. Tal vez por ese motivo nadie pareció muy sorprendido cuando anunció que la segunda temporada de su antología American Crime Story estaría basada no sólo en el crimen de Versace sino en el trasfondo: las intrincadas relaciones de ambición, sexo y fama que rodearon al crimen y lo convirtieron en uno de los sucesos más impactantes de la década.

De la realidad a la pantalla: el largo periplo de una historia icónica

La primera entrega de American Crime Story se convirtió en un suceso inmediato: un fenómeno público y comercial que desconcertó al público y a la crítica por su combinación de realidad, ficción; algo más parecido a una alegoría sobre la sociedad norteamericana y sus dolores secretos. Después de todo, el guión era una combinación bien medida de espectáculo, un crimen sangriento y una celebridad convertida en mártir de un sistema legal viciado. Por supuesto, se trata de una historia que guarda evidentes similitudes con la que contará la nueva aproximación de Murphy a las obsesiones culturales norteamericanas: basada en el libro Vulgar Favors (1999) de la periodista de Vanity Fair Maureen Orth. La producción televisiva reconstruirá tanto los pormenores sobre la muerte de Versace como sus implicaciones. Luego de 20 años de un suceso que aún resulta chocante y, por momentos, inexplicable, la serie intentará responder una pregunta esencial que continúa desconcertando a buena parte de quienes conocieron y admiraron a Gianni Versace: ¿por qué Andrew Cunanan lo asesinó? Aún no están del todo claros los motivos que pusieron al que por entonces era uno de los diseñadores más conocidos del mundo en la mira de un asesino en serie. ¿Se trató de ambición?, ¿de una casualidad funesta?, ¿de una intrincada serie de hechos ocultos que convirtieron a Versace en la víctima perfecta de un crimen impensable?

Portada de Entertainment Weekly con la exclusiva de las primeras imágenes de los personajes de The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story. Foto: t13.cl

Ryan Murphy aún no revela detalles sobre la teoría por la cual se decantará la serie, pero sí es evidente que utilizará el complicado telón de fondo de la vida del diseñador para recorrer la historia y recrear uno de los crímenes más impactantes del siglo pasado. Uno  que transformó la industria de la moda y desató una guerra de ambición que mantuvo en vilo el futuro de una casa de modas por casi dos décadas. Incluso para la policía, lo ocurrido con Versace continúa siendo una historia inconclusa: después de meses de investigaciones, un monumental informe de casi 700 páginas, miles de horas de dedicación a escudriñar todo tipo de videos, audios y fotografías, el móvil del asesinato más impactante de la década de los noventa continúa siendo un misterio.

El actor venezolano Edgar Ramírez tiene el rol principal. Foto: sensacine.com

En palabras de Richard Barreto, jefe de la policía de Miami, la incógnita gravita sobre el crimen como una afrenta a la memoria del modisto: “No podemos establecer un motivo. Podría ser un robo. Podría ser el hecho de que Andrew Cunanan buscaba fama tiroteando a una persona de este calibre. Podría ser venganza. A todos nos gustaría saberlo, especialmente en un caso de perfil alto como este. Desafortunadamente, la verdadera respuesta es que nos hemos hundido con el barco, por decirlo de alguna forma”. Ryan Murphy, con toda su extraña necesidad de reinventar la historia reciente de Norteamérica y crear una nueva visión de sus símbolos, quizás pueda recomponer las piezas sueltas de la historia y mostrar un rostro por completo nuevo y sorprendente.

Ricky Martin y Penélope Cruz personificarán a Antonio D’Amico (pareja del diseñador) y a Donatella Versace, su hermana, respectivamente. Foto: Foto: FX / Entertainment Weekly
Andrew Cunanan será interpretado por Darren Criss. Foto: justjared.com

Versace después de Versace

Durante el décimo aniversario de la muerte de Versace, Donatella, su hermana sobreviviente, invitó a todos los amigos cercanos de la casa a una presentación de Maurice Béjart, coreógrafo por el que siente debilidad. Se trató de una ocasión memorable que sin embargo dejó muy claro que lo que había sido un imperio corporativo estaba muy cerca de sucumbir. Hubo una atmósfera amarga y desigual con sabor a despedida que dejaba muy claro que el emporio familiar atravesaba su peor época. Vestida de negro, Donatella recibió a los invitados con aires de tragedia y asistió a la presentación en un silencio rígido y cansado. Ya por entonces era un secreto a voces que la compañía fundada por su hermano atravesaba un momento complicado y que había un riesgo real de que terminara derrumbándose en los años venideros. La combinación de la trágica muerte del diseñador, una serie de decisiones financieras cuestionables y, por último, la llegada de nuevas propuestas a la escena de la moda parecían haber condenado a la casa Versace a una muerte lenta e ignominiosa. Se trataba de una pequeña tragedia a la sombra del gran hombre de la moda. A su muerte, Gianni Versace heredaba a su familia un imperio de 807 millones de dólares. Sin su imaginación y pulso mediático, la empresa comenzaba a derrumbarse de inmediato.

Foto: popsugar.com
Gianni y Donatella Versace. Foto: versaceforever.com

No ocurrió. Gracias al esfuerzo combinado de Donatella y su hija Allegra (heredera universal y legal de los bienes de su tío), para el año siguiente la casa recuperó el balance positivo, ingresando 8,5 millones de euros. Todo un milagro que recordó los comienzos de la marca, de mano de Santo y Gianni, quienes convirtieron un estilo tildado en numerosas ocasiones de “vulgar” en un emblema de alta costura. Con la misma osadía con la que Versace llenó las pasarelas de Nueva York con diseños extravagantes y cierto aire sadomasoquista, Donatella luchó con una ferocidad brillante para conservar el emporio familiar. Y lo logró a base de una serie de jugadas de efecto bien medidas que devolvieron el lustre al apellido: desde los videos de Lady Gaga, hasta su reciente colección Low Cost, Versace no sólo reivindicó su lugar en el mundo de la moda sino que consiguió renovarse como propuesta.

Gianni Versace y su sobrina Allegra Beck Versace, heredera de casi toda su fortuna. Foto: versaceforever.com

Un futuro en manos de la belleza

Gianni Versace amaba el escándalo, el exceso y el poder sexual. A su muerte, las pasarelas del siglo XXI se llenaron de un aire romántico y casi etéreo que desdibujaron su legado ecléctico y voluptuoso. De la mano de Miuccia Prada y Marc Jacobs, la moda mundial pareció sucumbir a cierta nostalgia en la que el estilo vital y devastador de Versace no tenía lugar. Pero con el transcurrir del tiempo la firma resurgió y demostró el poder de cierto aire grotesco y poderoso que sigue siendo su emblema. Con la serie de Ryan Murphy en puertas –una renovada visión sobre la estética y, sobre todo, una revitalizada noción sobre su importancia– Versace regresa en todo su esplendor impío, peligroso y evocador. Una nueva era para celebrar la belleza del exceso, lo extraño y lo seductor.

Gianni Versace. Foto. pinterest.com

 

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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