It: ese miedo sin rostro

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Un clásico del terror revive para darle un rostro definitivo a ese mal primigenio que nos acompaña día a día

It (1986), de Stephen King, es una novela difícil de leer no solo por su extensión  — casi 1600 páginas —  sino también, por su interpretación del horror y del mal primigenio. Con su aparente patina de inquietante historia de verano infantil  — esa época de gracia en la que todo puede ocurrir —  King lleva el terror a una dimensión original que transforma la obra en un astuto juego de espejos. Es entonces, cuando la novela alcanza su carácter de obra definitiva sobre los espectros invisibles, los que se esconden bajo la cama, los que aguardan en las esquinas tenebrosas. La adaptación cinematográfica de Andy Muschietti intenta conservar esa noción sobre el mal primitivo  — invisible, escondido en lo cotidiano — y  aunque no lo logra de todo, su mirada sobre el miedo parece más cercana a la de King que la de la miniserie de 1990 dirigida por Tommy Lee Wallace y protagonizada por Tim Curry. En la nueva versión del clásico del terror, la visión sobre lo terrorífico se convierte en el símbolo de algo más complejo o al menos, es la intención clara de un guión que se sostiene sobre el peso de un villano extraordinario y una atmósfera. No obstante, Andy Muschietti falla al contar la historia de trasfondo y parece aflojar el pulso argumental alrededor de los personajes  — esa pandilla de estereotipos tan cercana y dolorosa —  en beneficio de una serie de sobresaltos efectivos pero que llegan a resultar innecesarios. El resultado es una obra desigual que aunque cumple el cometido de adaptar lo esencial de la obra de King, decae en sus momentos más tensos y críticos.

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La película entera tiene un cierto aire nostálgico que agrega color y solidez a la trama. A través de su banda de marginados y los estereotipos que encarna (el tartamudo, el niño gordo, el asmático, la niña maltratada) el director personaliza esa noción sobre el misterio de los terrores infantiles y después, le da sorpresivo giro al asumir la existencia de un ente maligno que encarna todos los misterios del miedo sin nombre. Para Muschietti, el miedo reside en la amenaza y lo deja claro en cada oportunidad posible: Pennywise no sólo es el horror que se anuncia en largos planos de secuencia tensos en medio de la oscuridad, sino también una presencia cercana y real que avanza a través de la película hasta hacerse inevitable. La criatura con forma de payaso que encarna Bill Skarsgard tiene mucho del talante burlón y malvado de Freddy Krueger de Wes Craven, pero también, condensa y crea el mal absoluto desde una perspectiva universal. Además, el guión refuerza la inmediata referencia al convertir a la mítica ciudad de Derry en una versión más depurada y elegante de Elm Street e incluso, añade una que otra referencia al clásico del horror que permite contextualizar a la historia con sobriedad e inteligencia. El resultado de la combinación de ambas cosas, es una manifestación del mal puro y también, un poder incontrolable. Sin embargo, la historia decae en su incapacidad de ir más allá de la necesidad de provocar miedo  — lo cual logra en momentos muy puntuales y gracias a una cuidadosa puesta en escena —  y de sostener la posibilidad del miedo sobre una historia más compleja.

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Por otra parte, a It (2017) le ha beneficiado la posibilidad de redimensionar el monstruo gracias a una efectiva batería de efectos especiales en combinación con cierto aire nostálgico muy semejante a la de la serie Stranger Things (2016) de Matt y Ross Duffer. A diferencia del libro, la historia está ambientada en una idealizada década de los ochenta y tiene un decidido aire a la clásica Stand by me (1986) del director Rob Reiner, basada en The Body (1982), otra novela de King. El joven elenco coral tiene una enorme química entre sí y varias de las mejores películas ocurren cuando deben enfrentarse a lo desconocido como un grupo compacto y temeroso. El homenaje a la obra de King es evidente: su visión temible y aleccionadora sobre el origen de lo que tememos sostiene el guión y es de hecho, quizás su punto más alto.

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Pero a pesar de sus virtudes, It es un film no logra ser otra cosa que una película correcta: el guión pierde coherencia e incluso fuerza a medida que concentra todo su interés en demostrar que tan fuerte, temible y aterrorizante puede ser Pennywise mientras que el resto del conjunto se resiente en todos los momentos. Con todo, It no decepcionará gracias a su atmósfera malsana, perversa e inquietante y sobre todo, por la posibilidad que Pennywise no tarde en regresar – porque lo hará– y quizás esa es la mayor promesa de la película.

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Ficha técnica:

Título original: It
Año: 2017
Duración: 135 min.
País: Estados Unidos
Director: Andrés Muschietti
Guion: Chase Palmer, Gary Dauberman (Libro: Stephen King)
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Chung-hoon Chung
Reparto: Bill Skarsgård,  Jaeden Lieberher,  Sophia Lillis,  Wyatt Oleff,  Jeremy Ray Taylor, Finn Wolfhard,  Chosen Jacobs,  Jack Dylan Grazer,  Nicholas Hamilton,  Jake Sim, Logan Thompson,  Owen Teague,  Jackson Robert Scott,  Stephen Bogaert
Productora: New Line Cinema / KatzSmith Productions / Lin Pictures
Género: Terror | Monstruos. Payasos. Remake

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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