Justice League: la filosofía de la ciencia ficción

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A pesar de sus espectaculares efectos, Justice League carece de habilidad para recrear el complejo universo de sus personajes

La llamada Liga de la Justicia se reunió por primera vez en el año 1960 en el cómic titulado The Brave and the Bold N° 28 de DC Comics. Fue uno de los primeros experimentos argumentales donde se reunieron los principales superhéroes de la casa editorial bajo una misma historia que, de inmediato, se convirtió en un sorprendente éxito de ventas y de crítica. Para la DC Comics, la combinación de la personalidad e historias de sus personajes más rentables se convirtió en una apuesta segura y muy pronto el equipo conformado por Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Green Lantern, Aquaman y Detective Marciano se convirtió en el centro de las publicaciones más icónicas del mundo de los cómics norteamericanos. DC Comics encargó a Gardner Fox y Mike Sekowsky el complicado trabajo de revivir la noción del superhéroe y el dúo trabajó durante casi seis meses para revivir la Edad de Oro de la Justice ,Society of America hasta lograr lo que se consideró una versión mucho más completa y compleja de World’s Finest Comics, el primer intento formal de reunir bajo una misma línea narrativa a héroes como Batman, Superman y Robin con el objetivo de derrotar el mal. Toda una aventura argumental que ambos creativos lograron remontar con éxito para crear una nueva forma de comprender la heroicidad en la cultura pop.

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Es evidente que Zack Snyder (y posteriormente Joss Whedon, que completó las labores del director cuando Snyder tuvo que abandonar debido una tragedia familiar) intentó recrear el mismo éxito de narración y coherencia argumental en Justice League (2017) sin lograrlo y mucho menos, sin reflejar la noción sobre el poder del héroe que el cómic supo reflejar con tanta habilidad. La película es incapaz no solo de sostener la historia trasfondo (en directa referencia a las escenas finales de Batman vs Superman (dirigida también por Snyder en 2016) sino incluso de explicar el motivo por el cual los superhéroes debe actuar juntos para enfrentarse a un villano de tan poca sustancia que resulta inofensivo por su mera superficialidad. Justice League adolece de coherencia pero lo que es aún peor, lucha con las armas equivocadas contra todos los problemas que acarrea el universo cinematográfico de DC Comics. De nuevo, el director sortea con muy poca habilidad la noción sobre lo heroico — y sus implicaciones — y apuesta a una espectacularidad sin sentido que también es desordenada y azarosa. El resultado es una película sin identidad, a mitad de camino entre la ópera bufa y algo semejante a una visión intermitente de la solidaridad que no termina de explicarse del todo.

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Como si se tratara de una meditada secuela de Batman vs Superman (que no lo es) el contexto de la película alude al clima de duelo en que se encuentra sumido el mundo luego de la aparente muerte de Superman. Amy Adams (desaprovechada, sobreactuada y sin lograr encontrar el tono a una Lois Lane desconcertada por su propia inutilidad) parece ser el símbolo del dolor invisible e insistente sobre la pérdida del héroe más poderoso de todos. No obstante, el guión olvida muy pronto esa salvedad y de inmediato se concentra en el nuevo conflicto cataclísmico que deben enfrentar Batman (interpretado de nuevo por un Ben Affleck apocado y sin mayores recursos para la compleja psicología del personaje) y Wonder Woman (Gal Gadot de nuevo con impecable sensibilidad) y en el que requieren, por supuesto, de la ayuda de otros grandes superhéroes. Las mejores escenas de la película transcurren, de hecho, en la presentación de los nuevos personajes e incluso en las sorprendentes historias sobre sus orígenes. Además, como conjunto, el equipo tiene la suficiente química como para sostener el discurso de la lealtad y la aproximación a las idiosincrasias de cada personaje sin perder el pulso. Quizás lo más notorio del primer tramo de la película sea justo la combinación de búsqueda de cierto sentido de la identidad y la forma como el guión humaniza a los personajes — Ezra Miller crea un Flash lleno de profunda humanidad y Jason Momoa se mueve con un gran ligereza entre la comedia y el tono épico — hasta crear una percepción casi correcta sobre el motivo por el cual deben unir fuerzas para luchar contra el peligro.

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No obstante, a partir de allí, la película pierde pie y solidez a favor de un deficiente espectáculo visual, que arrastra el argumento y termina siendo su mayor problema como conjunto. Es notorio el hecho que dos directores con visiones diametralmente distintas pasaron antes o después por la sala de edición del montaje final y la consecuencia más evidente de esa disparidad es un tono irregular que termina por convertir la película en un rompecabezas por momento incoherente y disruptivo. Del tono depresivo y desmoralizado (notoriamente oscuro y angustioso) de las primeras escenas, la película se convierte en una batería de efectos especiales deficiente y sin alma: mientras el Batman de Ben Affleck (sombrío y con voz misteriosa, incluso frente a quienes ya conocen su identidad secreta) intenta emparejar el extraño cambio de tono, sin lograrlo. En contraste, el humorístico y carismático Jason Momoa resulta lo más resaltante del súper equipo, que en medio de explosiones y una banda sonora por momentos disonante, hace lo posible por brindar credibilidad al conjunto. También resulta refrescante el humor nerd y descreído de Ezra Miller que convierte a Flash en el alivio cómico sin llevarlo al rídiculo.

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Esta vez, lo humano parece ser lo menos importante en medio del despliegue de superpoderes y grandes habilidades: Lois Lane se desmaya en medio de la Redacción del Daily Planet y la escena parece definir el absurdo destino de su personaje en el resto del metraje, mientras que Alfred Pennyworth continúa condenado a una especie de reclusión involuntaria bajo la alacena. Snyder (y sin duda Whedon) parece más interesado en lo extraordinario pero su insistencia en mostrarlo carece de matices y, quizás, ese es el mayor punto blando de una película llena de inconsistencias.

Ficha técnica:

Título original: Justice League
Año: 2017
Duración: 121 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Zack Snyder
Guion: Chris Terrio, Joss Whedon (Historia: Zack Snyder, Chris Terrio)
Música: Danny Elfman
Fotografía: Fabian Wagner
Reparto: Ben Affleck,  Gal Gadot,  Ezra Miller,  Jason Momoa,  Ray Fisher,  Henry Cavill, Amber Heard,  Amy Adams,  Ciarán Hinds,  J.K. Simmons,  Jeremy Irons, Connie Nielsen,  Robin Wright,  Diane Lane,  Kiersey Clemons,  Billy Crudup, Daniel Stisen,  Jesse Eisenberg,  Samantha Jo,  David Thewlis,  Joe Morton
Productora: DC Comics / DC Entertainment / Dune Entertainment / Lensbern Productions / Warner Bros. / Atlas Entertainment / Cruel, Unusual Films
Género: Ciencia ficción. Acción | Superhéroes. Cómic. DC Comics

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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