Mindhunter: la raíz del mal

Foto: vox.com

Midhunter, la nueva serie de David Fincher, representa un increíble logro narrativo en una época acostumbrada a lo macabro

David Fincher se autodenomina “un hombre sencillo”, definición muy dudosa para alguien que basa su creatividad artística en una complejísima red de referencias y reflexiones visuales que convierten su trabajo en mundos personales. Pero a pesar de eso Fincher, comedido y la mayoría de las veces discreto, se considera a sí mismo un tipo “normal”. No obstante, esa aseveración parece contradecir lo que ha constituido el éxito de su interesante filmografía: su capacidad para construir escenarios inquietantes, lóbregos; esa habilidad suya para el metamensaje y la conspiración visual. La elaboración de un lenguaje artístico basado en lo sutil antes que lo evidente. Un genio de las medias tintas y los misterios a punto de revelarse. De manera, que su decisión de dirigir una serie sobre asesinos en Netflix, no es solo una sorpresa y una reinvención de un género que el cine sigue explotando con resultados irregulares, sino también toda una promesa de una visión renovada sobre la especulación casi científica sobre lo criminal y lo que lo provoca la violencia y el horror.

Foto: rollingstone.com

Por supuesto, ni la cadena de televisión ni mucho menos, Fincher son ajenos a la enorme fascinación que despierta en la cultura popular la idea sobre el asesinato premeditado y, sobre todo, sus implicaciones. Por ese motivo, Mindhunter es una serie que intenta no solo analizar los orígenes de la violencia como rasgo humano desde una óptica científica –asombrosa por su precisión e inteligencia– sino que lo hace con esa visión del director sobre el secreto apenas sugerido de los límites de lo criminal. Un símbolo de la maldad en estado puro en medio de una percepción de lo maligno cada vez más nihilista. Una metáfora del desenfreno, el odio y la sinrazón de la que podría alimentarse cualquier teoría sobre la futilidad de la existencia. ¿Qué puede estar más cerca del abismo del caos que una mente humana capaz de destruir el idealismo basado en la bondad? ¿Qué puede ser más pesimista que comprobar que el impulso del asesinato desafía cualquier sutileza filosófica o incluso sensibilidad espiritual? ¿Qué la maldad –ese concepto primigenio mil veces debatido y analizado en nuestra cultura– puede tener cualquier rostro? ¿Qué horror puede habitar tan cerca como para confundirse con lo que consideramos normalidad?

Leer también  On the dance floor

La serie se hace estos cuestionamientos con una elegancia sorprendente e intenta responderlos con un pulso firme y eficaz que mantiene el ritmo sosegado de cada uno de los capítulos. Dramática, por momentos obsesiva con los detalles, pero siempre extraordinaria e intuitiva MindHunter cumple con la promesa de retratar el mundo del crimen desde la periferia.

Foto: vox.com
Foto: hollywoodreporter.com

Durante la última década, el retrato de los asesinos en series de TV se ha multiplicado de manera exponencial: Dexter, Hannibal, la primera temporada de True Detective y The Blacklist han retratado un nuevo tipo de fascinación por el terror de la mente humana reinventada para la televisión y construida como una versión de la realidad de la violencia modulada por cierta brillantez estética. La recurrencia del asesino en serie de extraordinarias cualidades es evidente, por lo que el intento de Fincher por reinventar el concepto, podría haber resultado un experimento fallido o una repetición de fórmulas evidentes. Sin embargo, no lo es. Mucho más intelectual que morbosa, la serie MindHunter avanza con una sutileza y construye una hipótesis sobre la maldad del ser humano  — como descubrirla y desmenuzarla —   de enorme solvencia y solidez.

Leer también  #AventurasSonoras con Luis Julio Toro
Foto: sensacine.com

La historia comienza en el año 1977 , justo  el mismo año en que el “hijo de Sam”, David Berkowitz, fuera detenido luego de dejar a su paso seis muertes.  Cuenta la vida de Holden Ford, obsesionado por la conducta criminal irracional. Pero Fincher no se detiene únicamente en la obsesión de su personaje sino que la usa como excusa para analizar a profundidad los cuarteles del FBI en Quantico y los procedimientos que reflexionan sobre la conducta criminal. El resultado es una obra contemplativa, silenciosa y subjetiva, más interesada en el método que en la repercusión. El director levanta una especie de pequeña construcción discreta en medio de cierta mirada indirecta sobre el tema. Para Ford, lo verdaderamente importante es la necesidad de comprender el crimen como un suceso aleatorio y determinar las variables que lo producen. “El mundo apenas si tiene sentido, por lo que el crimen tampoco” insiste Ford, en algún momento del primer capítulo.

Foto: sensacine.com

Claro, la respuesta para Ford está en un método para meditar sobre lo criminal sobre parámetros nuevos, lo que provoca la desconfianza de sus compañeros, los sociológicos y los psicólogos que le escuchan con poco menos que incredulidad. Pero Ford insiste y es entonces cuando la serie toma verdadero impulso: Ford se convierte en un personaje astuto, duro, de una brillante capacidad intuitiva que asume la carga narrativa del show sin perder su cualidad inquietante y un poco remota. Fincher no deja de mostrar a su agente a la periferia: con trajes impecables de colores aburridos y una torpeza social desconcertante, pero asombrado por la noción del crimen como parte de la sociedad y la conducta humana. Con la ayuda del agente Bill Tench (Holt McCallany), Ford alcanza una nueva dimensión, en una especie de diálogo perpetuo en que los vericuetos de la conducta humana se transforman en un análisis formal sobre el mal invisible que habita en cada uno de nosotros. Con la misma efectividad que en Seven, Fincher recurre a sus planos de secuencia largos y precisos, a su paleta de colores levemente lúgubre y su necesidad de inquietar al espectador con pequeños trucos de efecto. Una impredecible cacería de monstruos a la que Fincher brinda un lustre sofisticado, innovador y cautivante.

Leer también  FECIVE: la propuesta del séptimo arte venezolano

Ficha técnica:

Título original: Mindhunter (TV Series)
Año: 2017
Duración: 55 min.
País: Estados Unidos
Director: David Fincher,  Andrew Douglas,  Asif Kapadia
Guion: Joe Penhall, John Douglas (Libro: Mark Olshaker, John Douglas)
Fotografía: Erik Messerschmidt, Christopher Probst
Reparto: Jonathan Groff,  Holt McCallany,  Anna Torv,  Cotter Smith,  Hannah Gross, Cameron Britton,  Alex Morf,  Stacey Roca,  Joe Tuttle,  Happy Anderson, Jesse C. Boyd,  Peter Murnik,  Jordyn DiNatale,  Sonny Valicenti,  Susan Cashdollar, Robert DiDonato,  Stephen Hosac,  Duke Lafoon
Productora: Netflix / Denver and Delilah Productions / Panic Pictures
Género: Serie de TV. Thriller | Crimen. Policíaco. Años 70. Asesinos en serie

Comentarios

Comentarios

Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

No Comments Yet

Comments are closed

 

Un gabinete de curiosidades hecho en Latinoamérica con carácter global.

FOLLOW US ON