Para Tom Cruise no es imposible

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Una historia al servicio de la espectacularidad es lo que presenta Fallout, la sexta parte de Misión Imposible, rejuvenecida y audaz

Pocas franquicias del cine - sobre todo del cine de acción – pueden presumir de lograr que cada una de sus partes sea analizada de manera independiente. Se trata de un logro de inventiva y buen hacer cinematográfico que crea una percepción amplia y sobre todo, intrigante sobre la historia central que sostiene el argumento. Misión Imposible (que ya alcanza su sexta película) no sólo es una de estas sagas sino además, con una nota incombustible que la transforma en una rareza cinematográfica. Para bien o para mal, la saga protagonizada por el agente Ethan Hunt, se sostiene sobre la inverosímil juventud, dinamismo y sobre todo, asombroso carisma de su estrella: un Tom Cruise que regresa para la nueva aventura de su personaje más conocido con una soltura revitalizada y como siempre, una energía que resulta desconcertante. Cruise - como actor y como figura prominente del mundo del espectáculo - parece encontrarse en un inequívoco estado de gracia que sostiene un fenómeno casi inexplicable para buena parte del público y la crítica. Mientras otros actores de primera línea abandonan con cierta sutileza el escenario público, él regresa de manera apoteósica.

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Misión Imposible: Fallout conserva el ritmo y estructura de sus predecesoras, pero su director Christopher McQuarrie (que repite frente a una entrega de la franquicia) logra el complicado prodigio de dotar al entretenimiento de cierta emoción plausible y sobre todo, profunda y compleja. Además, es sin duda la película más ambiciosa de la saga: sus colosales escenas de acción tienen algo de icónico y están filmadas con una pulcritud metódica que convierte al film en algo más que una serie de reinvenciones de la misma percepción sobre la acción y el suspenso. De hecho, hay un notorio parecido  que la emparentan a Misión Imposible: Fallout con la saga Bond, específicamente con la serie de estos filmes protagonizados por el célebre Roger Moore.

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El enfoque de McQuarrie tiene un considerable acento sobre el misterio, más allá del habitual argumento de vencer al villano de turno y ese, es el triunfo de una película que remonta sus debilidades para hilvanar con cuidado, una versión del cine de acción rejuvenecida y audaz. Misión Imposible: Fallout es un espectáculo a todo nivel: McQuarrie explota el encanto de Tom Cruise hasta transformarlo en la piedra angular que une al viejo equipo de agentes y después, en el reflejo del ritmo incansable de una historia al servicio de la espectacularidad.

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Pero además, se trata de una trama repleta de buenos momentos en la que se entrecruza el peso de la franquicia como contexto y también, la notoria madurez del personaje de Hunt, al que Cruise dota de una tridimensionalidad inesperada. A pesar de algunos altos y bajos en el guion y algún que otro despropósito argumental servido en bandeja para los efectos especiales, la acción transcurre sin tropiezos y convierte a Misión Imposible: Fallout en quizás, la mejor de la franquicia. Todo un éxito en medio de una época plagada de reboots y sagas menores sin mayor trascendencia real.

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Ficha técnica:

Título original: Mission: Impossible
Año: 2018
Dirección: Christopher McQuarrie
Guion: Christopher McQuarrie, Bruce Geller
Reparto: Tom Cruise,  Rebecca Ferguson,  Henry Cavill,  Simon Pegg,  Ving Rhames, Vanessa Kirby,  Michelle Monaghan,  Alec Baldwin,  Angela Bassett.

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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