Posada Bequevé y su cocina honesta

Ceviche de pez aguja con piña coronado con hilos crujientes de ocumo de Posada Bequevé Choroní. Foto: David Egui

La posada Bequevé cuenta, desde hace dos años, con una sede en Choroní donde la comodidad, el buen servicio y la naturaleza confluyen en su buena cocina para crear una divina experiencia

Ubicada entre el pueblo de Choroní y su vecino Puerto Colombia, la posada Bequevé es una mezcla de encanto colonial, al mejor estilo de las grandes haciendas cacaoteras. La unión de selva, río y playa del Parque Nacional Henry Pittier sirve de escenario para esta posada boutique que ofrece a sus huéspedes una atención de primera con siete habitaciones, dos piscinas, actividades y paseos y lo más importante: su cocina honesta.

Vista Posada Bequevé Choroní. Foto: David Egui.

El chef encargado de sus fogones es Omar Sulbarán, quien define así sus desayunos, snaks y cenas, explicando que la idea es conquistar y consentir a los visitantes con sabores locales, mucho pescado (siempre ofreciendo otra opción para los que no son amantes de este tipo de carne) e ingredientes frescos y de mercado: “La cocina honesta que ofrecemos en Bequevé es sencilla pero no simple”, una máxima que verdaderamente se confirma al probarla.

Carite lucio con hierbas, sobre papas salteadas con vegetales y ají. Foto: David Egui
Carite lucio con hierbas, sobre papas salteadas con vegetales y ají. Foto: David Egui

Los desayunos son abundantes y con inclinación criolla, aunque ofrecen variaciones para no repetir el menú de aquellos huéspedes con largas estadías. Arepas de maíz molido, quesos, fruta, carne mechada, perico, pisillo de pescado y empanadas, son algunas de las preparaciones que llegan a la mesa cada mañana. El almuerzo queda a cargo de cada huésped aunque para los pocos que deciden pasar el día completo en la posada y no visitar alguna playa o el pueblo de Chuao, ofrecen diferentes snaks como sus croquetas de pescado y tostones playeros.

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Orzotto de auyama con ajoporro sofrito en mantequilla. Foto: David Egui
Orzotto de auyama con ajoporro sofrito en mantequilla. Foto: David Egui

Las cenas son el momento principal de la experiencia. Cuatro platos con los que se cierra un día de sol y descanso y que explican, bocado a bocado, la diferencia entre sencillez y simpleza de la que habla Sulbarán. Un ejemplo de menú puede ser, de entrada, un ceviche de pez aguja con piña, coronado con hilos crujientes de ocumo, seguido por un orzotto de auyama con ajoporro sofrito en mantequilla. El plato principal generalmente es de pescado y en este menú fue un filete de carite lucio con hierbas, sobre papas salteadas con vegetales y ají y en otra de las cenas la propuesta fue un salmonete frito en grasa de cerdo sobre vegetales, acompañado de plátano a dos maneras. De postre: un manjar de parchita o una tarta de auyama con papelón dan el necesario toque dulce para ir a dormir y comenzar todo este viaje de sabores nuevamente al día siguiente.

Manjar de parchita de Posada Bequevé Choroní. Foto: David Egui

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 @posadabequeve

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David Egui

David Egui

Diseñador gráfico del IDC, fotógrafo y food blogger. Comer y capturar el mejor ángulo de cada plato es lo mío.

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