The Last Jedi: el poder de una galaxia muy lejana

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Una apuesta arriesgada en la que los matices de la historia y el poder evocador de personajes entrañables alcanza un nuevo nivel

La primera película de la Saga Star Wars — Episode IV, A New Hope (1977)— llevó el género de la Space Opera a otro nivel, pero sobre todo, construyó una visión mitológica cinematográfica que marcó un hito cultural de considerable importancia. Con su tono desenfadado, espectacular y dramático, la película cautivó al público y sentó las bases para una de las franquicias más populares de la historia del cine. Se trató de un experimento arriesgado: era el primer gran proyecto de un jovencísimo George Lucas, quien se esforzó por enfrentarse a todo de dificultades de filmación y optó por elenco protagónico de jóvenes y desconocidos actores — Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher — y la participación de reconocidas figuras como Alec Guinness y Peter Cushing, una combinación improbable que preocupó a los productores durante todo su largo período de filmación. No obstante, la combinación resultó en una fórmula exitosa que convirtió a la saga en objeto de culto inmediato y en una reflexión original sobre el bien y el mal. Lucas construyó con habilidad una mirada a la cultura pop que enlazaba elementos de la literatura, mitos clásicos e incluso elementos religiosos que sostenía una historia en apariencia sencilla. El resultado era una consistente noción a la ciencia ficción, en medio de una elaborada reflexión sobre lo moral, lo místico y lo profundamente espiritual.

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La más reciente adición a la franquicia Star Wars: The Last Jedi (2017) — dirigida por Rian Johnson —  continúa en el tono y la forma de sus predecesoras, pero en esta ocasión hay una evidente intención de profundizar en la mitología del universo creado por Lucas y de dar un paso hacia el futuro, algo que El Despertar de la Fuerza (2015) analizó desde múltiples puntos de vista sin lograrlo. En The Last Jedi hay una evidente intención de construir las bases para algo más monumental y sólido a largo plazo, aunque la ambición no parece compensar algunos traspiés argumentales y, por otro lado, inevitables en una obra que conecta el sentido de la aventura de El Despertar de la Fuerza y la conclusión del futuro y aún sin título del episodio X. En la película de Johnson, el mal crece como un espiral que revela la debilidad tanto de la Primera Orden como de la resistencia: una noción perfectible que convierte a The Last Jedi en una apuesta arriesgada en la que los matices de la historia y el poder evocador de personajes entrañables alcanza un nuevo nivel.

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Star Wars: The Last Jedi retoma la historia de El Despertar de la Fuerza justo en el momento álgido que Rey acude a Luke Skywalker para recibir instrucción sobre su recién descubierta conexión con la fuerza. Se trata, por tanto, de la persistente idea de fundar una nueva mirada a una Saga que se resiste a la individualidad autoral — como toda franquicia que se precie — pero que aún así, es capaz de asimilar el poder de evocación necesario para convertirse en algo por completo nuevo. Asombra la manera como Johnson logra jugar con los elementos tradicionales de la Saga y llevarlos a otra dimensión, una entusiasta mirada hacia los dolores morales y la responsabilidad del poder. Con Luke convertido en el último rostro visible de un antiguo Poder, el cuestionamiento sobre lo sagrado y lo inmutable en la historia se hace inevitable.

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La historia del guión — firmada por el propio director — es enrevesada, por momentos blanda y en otros, definitivamente inspirados en una visión de la Saga que sobrepasa con creces la idea lineal de continuar la historia Central — esa batalla ancestral y mítica entre el bien y el mal — que forma parte de una manera u otra de todas las películas. Hay acción contemporánea, una noción de considerable importancia sobre la evolución de los personajes — con el Kylo Ren de Adam Driver convertido en un Villano de enorme peso y sustancia — pero sobre todo, una visión asombrada sobre cada elemento de la mitología de la franquicia. Es evidente que Johnson es un fanático de cada elemento del Universo Lucas y lo demuestra, con una ampliación colosal de la historia original que asombra por su buen hacer e inteligencia. De pronto, Luke es mucho más que una figura hierática que se alza como emblema del bien y Leia se hace más fuerte y significativa, a pesar del sabor amargo de la pérdida que acompaña a su personaje durante toda la trama.

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Quizás, eso sea lo más notorio en una visión renovada y vital del antiguo concepto de Lucas sobre el bien y la maldad: Para Johnson, hay un poder profundo, elemental y enorme que se extiende para unir a sus personajes. Pero la Fuerza — ese protagonista invisible de una franquicia incombustible — en esta ocasión es mucho más que el mero anuncio de algo místico e invisible. En “The Last Jedi” hay una enorme inteligencia visual, pero también un asombro estructural hacia un argumento que se sostiene sobre dolores y alegrías casi inocentes. Entre batallas especiales, dosis de humor y toda una nueva fauna de criaturas, “The Last Jedi” parece recordar con inusual claridad el objetivo habitual del gran Universo de George Lucas: esa percepción ingenua y maravillosa del poder que puede tanto crear como destruir. Al igual que “La Fuerza Despierta”, Johnson homenajea la mitología de Lucas con la ingenuidad de un fanático pero en esta ocasión, hay mucho más que la mera revisión del símbolo y sí, una percepción enorme sobre el valor de una vieja historia destinada a repetirse una vez más. Y quizás ese es su mayor logro.

Ficha técnica:

Título original: Star Wars: The Last Jedi (2017)
Duración: 150 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Rian Johnson
Guion: Rian Johnson (Personajes: George Lucas)
Música: John Williams
Fotografía: Steve Yedlin
Reparto: Daisy Ridley,  John Boyega,  Adam Driver,  Oscar Isaac,  Mark Hamill,  Carrie Fisher, Domhnall Gleeson,  Benicio del Toro,  Laura Dern,  Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran,  Lupita Nyong’o,  Anthony Daniels,  Andy Serkis,  Warwick Davis
Productora: Lucasfilm / Walt Disney Studios Motion Pictures
Género: Ciencia ficción. Fantástico. Aventuras. Acción | Star Wars. Secuela

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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