Tomb Raider: una aburrida reinvención de la aventura

Alici Vikander como Lara Croft en Tomb Raider (2018). Foto: imdb.com

En la nueva entrega de Tomb Raider, Lara Croft lucha por humanizarse y es quizás ese esfuerzo lo que la aleja de la trascendencia

La adaptación de argumentos basados en juegos de video jamás ha sido una fórmula cinematográfica que las tenga todas consigo. De hecho, tal parece que el cine aún no logra encontrar la fórmula para trasladar de manera atractiva el argumento de un segmento del mundo del entretenimiento lleno de buenas historias y con un considerable número de fanáticos. Una y otra vez, parece que los intentos por analizar los fenómenos de sagas virtuales suelen perder consistencia una vez que llegan al guión de cine. Desde Silent Hill (Christophe Gans — 2016) con su relativo éxito en público pero sin demasiados alicientes para los seguidores de la franquicia original, hasta el fracaso de crítica y taquilla de Warcraft (Duncan Jones — 2016), las historias basadas en grandes éxitos de plataformas online y otras modalidades, parecen tener reales dificultades para trasponer el formato y lograr una progresión exitosa al séptimo arte.

Foto: imdb.com
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No obstante, el personaje Lara Croft pareció contar con mayor fortuna: la icónica protagonista de la serie de aventuras Tomb Raider — distribuidos por Square Enix — y desarrollada por Crystal Dynamics, es una de las experiencias más satisfactorias de la transliteración del lenguaje del mundo del videojuegos a la pantalla grande. Encarnada por Angelina Jolie, la heroína tuvo un exitoso debut cinematográfico con el blockbuster Lara Croft: Tomb Raider en el 2001. La película dirigida por Simon West sorprendió por su sentido del espectáculo y además, la inteligente forma de dotar al personaje de cierta tridimensionalidad. Aún así, el peso del éxito de la serie (completada con Lara Croft Tomb Raider: La Cuna de la Vida en el 2003) pareció recaer por completo sobre los firmes hombros de una Angelina Jolie, que logró la poco común combinación de fuerza, atractivo físico y poder en un personaje femenino de franquicia. Convertida en un ícono con peso precio, la Croft de Jolie se convirtió en un ejemplo de la manera más idónea e intuitiva de trasladar los rasgos inevitablemente sexualizados de los personajes de videojuegos a una estructura argumental cinematográfica.

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Foto: imdb.com
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Es por ese motivo, que el principal handicap de Tomb Raider (Roar Uthaug — 2018) es el hecho que Alicia Vikander no logra sostener con su mera presencia y registro actoral un guión débil y una apuesta confusa que se sostiene sobre la fortaleza y carisma de su personaje, cosa que Jolie logró con relativa facilidad. La película, un reinicio en todo sentido, dota de una nueva mitología al personaje, ignorando las dos reinvenciones anteriores y creando un nuevo contexto que resulta innecesario a la vista de la poca capacidad del guión para sostenerse por sí solo como una historia única. A pesar de los esfuerzos de Vikander — una sólida actriz que hace un decidido esfuerzo por dotar a su Lara Croft de tridimensionalidad — el film se conforma con ser una colección de piruetas acrobáticas, en escenas de acción planas mal concebidas a través de una batería de CGI en ocasiones excesiva. El guión — lleno de baches, inconsistencias y un drama tibio sobre las relaciones familiares que se resuelve sin demasiada habilidad — atraviesa la historia personal de Lara hasta la aventura que le espera y que es el plato fuerte de la propuesta.

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No obstante, la transición es burda, evidente y carente de todo interés. De hecho, los mejores momentos de la película se enfocan en la capacidad de la actriz por construir un dilema genuino para su personaje, muy distinto al hipersexualizado de Jolie y más parecido a un dilema de intereses que pudiera brindar cierta dosis de credibilidad al argumento. Pero sus esfuerzos no son suficientes, en medio de la colección de desatinos y momentos de pura acción mecanizada que sostienen la historia. Estándar y cliché, Tomb Raider: Las aventuras de Lara Croft no logra remontar las grietas de estructura que sabotean su coherencia. Eso a pesar de la evidente decisión del director Roar Uthaug de rodar una película con un considerable bagaje intelectual y emocional. A pesar de sus buenos intentos — y algunas secuencias realmente efectivas que demuestran que la película pudo ser más de lo que es — la nueva de Lara Croft resulta un espectáculo deslucido, aburrido e intrascendente que no logra cautivar y mucho menos, emocionar.

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Ficha técnica

Título original: Tomb Raider
Año: 2018
Duración: 122 min.
País: Estados Unidos.
Dirección: Roar Uthaug
Guion: Geneva Robertson-Dworet, Alastair Siddons (Personaje: Toby Gard)
Música: Junkie XL
Fotografía: George Richmond
Reparto: Alicia Vikander, Daniel Wu, Dominic West, Walton Goggins, Kristin Scott Thomas, Alexandre Willaume, Adrian Collins, Hannah John-Kamen, Nick Frost
Productora: GK Films / MGM / Square Enix / Warner Bros.
Género: Aventuras. Acción | Supervivencia. Videojuego

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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