El anacrónico Venom

El filme dirigido por Ruben Fleischer no se suma a los éxitos anteriores de las historias de Marvel llevadas a la gran pantalla. Photo: Screen Rant

La nueva entrega de Marvel no corrió con la misma suerte de las anteriores y presenta una disparatada versión del conocido antihéroe Venom

 Antes de la actual edad de oro del cine de superhéroes, el género pasó por una larga sequía argumental y creativa que casi llevó a las producciones en proyecto a una caída libre hacia el desastre taquillero y de crítica. Con la excepción de las exitosas Batman (1989) y Batman Returns (1992), ambas de la mano del por entonces prolífico director Tim Burton, el “superheroísmo” cinematográfico parecía relegado a una combinación de acción sin mayor profundidad con dosis de comicidad, una fórmula poco exitosa que terminó sepultando a las producciones en proyectos de poca monta y peor factura. Para comienzos de la década del 2000 y justo antes que Marvel comenzara con el trayecto a través de su mitología para lograr el resonante éxito actual, el subgénero parecía destinado a desaparecer. 

Ni los logrados efectos especiales y el maquillaje solaparon un argumento fallido que termina siendo no intencionalmente una comedia. Photo: Cosmic Books News

Tal vez por todo lo anterior sorprende que Venom de Ruben Fleischer, tenga el ritmo, el tono e incluso la estética de esos primeros y fallidos intentos del cine de superhéroe, mucho antes que la casa de las ideas construyera un universo imbatible que transformó el mundo del cine para siempre.

No sólo se trata de una disparatada versión sobre la identidad dividida del héroe   sino que, además, crea una premisa sobre el poder que raya en lo conceptualmente ridículo. Venom es una combinación de situaciones caricaturescas, involuntariamente hilarantes y grotescas, sin el menor ritmo o sentido lógico sobre un personaje basado en esencia en el mal interior y sus graduaciones. En lugar de esa misteriosa acepción sobre lo malévolo Venom tiene el ritmo de chascarrillo de un gran chiste inoportuno y carente de verdadera gracia. Con su guión torpe, carente de inteligencia, imaginación e incluso, la pretendida rebeldía y transgresión que suelen definir al personaje, la película parece incapaz de superar su mayor escollo: convertir la supervivencia de un concepto en apariencia absurdo en algo más elemental, adulto y creíble. 

Michelle Williams protagoniza junto a Tom Hardy esta historia del antihéroe que antes de su transformación es Eddie Brock, un aguerrido reportero. Photo: Collider

Lo más preocupante es el sólido elenco, convertido para la ocasión en un ingrediente más para el absurdo y el desorden argumental. Tom Hardy, en la peor actuación de toda su carrera, hace reír en los momentos menos indicados y por las razones equivocadas. Con una actuación más cercana a la comedia física que a la introspección siniestra que supone la historia, construye un personaje ridículo, por momentos imposible de comprender y casi siempre absurdo, que no logra superar el obstáculo esencial de la desordenada concepción que el argumento muestra sobre su naturaleza dicotómica y violenta. 

Tom Hardy asumió el rol por una petición de su pequeño hijo, quien es fanático de Venom y, según datos tras cámaras, lo ayudó a construir el personaje. Photo: Popsugar Australia

Eso, a pesar que Venom es una de las historias Marvelitas con más posibilidades de extender y crear un Universo caótico en el que el antihéroe puede construir una noción del bien y del mal por completo nuevo. Pero en realidad, la película carece de la agilidad y la genuina chispa de los argumentos actuales de Marvel y termina convertido en una criatura plana, sin mayor interés y más cercana a una abstracción sobre lo malévolo que a cualquier otra cosa. 

Por supuesto, Hardy es un buen actor y trata de imprimir al blando Eddie Brock - el alter ego humano de Venom - la suficiente credibilidad para sostener el futuro intercambio forzoso entre ambos personajes. Pero el guión carece de la capacidad para elaborar un contexto para Brock lo suficientemente creíble como para brindar una percepción concreta sobre las consecuencias que tiene la llegada de este monstruo parásito de piel negra y enorme boca rematada por dientes amenazantes. 

El británico Riz Ahmed hace las veces del antagónico Carlton Drake, un científico obsesionado con el poder de Venom. Photo: TechnoBuffalo

El intercambio entre Venom y Brock resulta inconsistente: no hay una versión de la lucha entre la violencia solapada y el miedo reconstruido como una forma de convicción. Y mientras Brock trata de escapar de sus variados y bien armados enemigos, Venom se humaniza, luego claro, de confiar a su anfitrión que tiene por intención destruir la tierra. 

Es evidente que Fleischer busca un cierto ritmo malévolo y siniestro, que en ocasiones casi logra. Es entonces cuando la película alcanza sus mejores momentos, con leves referencias a Rabid o The Fly de Cronenberg, pero son chispazos de ingenio aislados y sin el menor valor para el resto de la trama.

Al final, la película podría traducirse con una de sus aburridas escenas finales: un Eddie Brock que bebe en un bar solitario, sin saber muy bien cómo llegó allí.

Ficha técnica

Título original: Venom
Año: 2018
Dirección: Ruben Fleischer
Guión: Scott Rosenberg, Jeff Pinkner, Kelly Marcel (Cómic: Todd McFarlane, David Michelinie)
Reparto: Tom Hardy, Riz Ahmed, Michelle Williams, Jenny Slate, Woody Harrelson.

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Aglaia Berlutti

Aglaia Berlutti

Bruja por nacimiento, fotógrafa por decisión, escritora por pasión, desobediente por afición. #Geek y amante de la cultura popular.

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